Thursday, November 21, 2013
The Night that Lou died
Bajo un puente de piedra sobre el Onyar
-una vez más- hicimos equilibrio para no caer/
arrastrados por el lado salvaje de esta ciudad/
o recreándolo con nuestros actos a diez mil (y cero noventa y uno) kilómetros de la tierra que nos parió/
Coreando la vieja cancion de cuando se contempla lo inasible -con el gesto insolente de nuestro común "qué chucha"/
Mientras tu misma voz de hace cinco años, de hace ocho años, de hace ya veinte años- arroja nuestra trivialidad como un espejo, justo al medio de esta terca amistad que nos preocupamos tanto por arruinar/
Escuchando la voz y las inquietudes de aquella Pris que felizmente nunca adivinará quiénes somos/ o quiénes fuimos-
Tensa tu arco en la noche del tiempo/
Arrópate huevón, está ahí todavía el viento gélido que nos trae las canciones de Cock Sparrer/
de aquella noche en que Lou Reed murió/
.
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Cock Sparrer,
Girona,
Lou Reed,
October 26 2013,
RIo Onyar,
Subterráneos
Saturday, October 19, 2013
Tierra y Nube
Para Juan G., Nube, muerto el 29 de Enero del 2015 en Banat-
Tierra arrea las cabras/
Nube proyecta su sombra sobre Tierra/
Tierra colecta los beneficios del día/
Nube describe su trayectoria en el cielo
Tierra está débilitada/
Nube hinca los codos sobre remotas cimas, alimentándose del viento/
Cuando Nube enferma/
Tierra vela en el pie de la montaña, conjurando su retorno/
Cuando Tierra enferma/
Nube la cubre cuidadosamente hasta que -súbitamente, el cielo se abre/
y Tierra aparece bañada en rocio y semillas/
Grietas colmadas de agua/polen cruzando el espacio
Nube tensa su arco junto al fuego/
Tierra retira las migas de pan de la mesa /
Les veo pasear de la mano/ me adivinan extranjero
me sonríen/ recibo una invitación a visitar sus dominios/
llamados Mediodía
Tierra arrea las cabras/
Nube proyecta su sombra sobre Tierra/
Tierra colecta los beneficios del día/
Nube describe su trayectoria en el cielo
Tierra está débilitada/
Nube hinca los codos sobre remotas cimas, alimentándose del viento/
Cuando Nube enferma/
Tierra vela en el pie de la montaña, conjurando su retorno/
Cuando Tierra enferma/
Nube la cubre cuidadosamente hasta que -súbitamente, el cielo se abre/
y Tierra aparece bañada en rocio y semillas/
Grietas colmadas de agua/polen cruzando el espacio
Nube tensa su arco junto al fuego/
Tierra retira las migas de pan de la mesa /
Les veo pasear de la mano/ me adivinan extranjero
me sonríen/ recibo una invitación a visitar sus dominios/
llamados Mediodía
Monday, December 3, 2012
Los chicos del cassette
Este es uno de esos días en que, despojado de
mi cada vez menos aparente máscara, no
me queda otra que ser yo mismo, e iniciar el pálido recuento de mis
emociones. Yo no regresé de mi viaje al abismo con todas mis facultades
intactas, tampoco pude aparecer en otra parte de mi historia disfrazado de otra
persona. Digamos que mis días transcurren no sin cierto cinismo, con premeditada
patosidad y solemne desacierto. En mi
redacción hay una mezcla de automatismo y taimada búsqueda de resonancia de campana
oxidada. Así que, en consonancia con mi actual estado de espíritu, lo que me
toca es hacer un recuento de mis recuerdos donde haya cassettes o radios, te
guste o no, esquivo lector.
Recuerdo la llegada del cassette a mi casa. Era probablemente 1980 y mi cuñado Fausto trajo a la casa uno de esos Radiocasete AM-FM. La marca era Sanyo, si mal no recuerdo. Se trajo un cassette en blanco y otro de los Chalchaleros. En esa época escuchábamos tres estaciones de radio: una era Radio Moderna, donde escuchábamos al Ronco Gámez, la otra era Radio 1160, la radio rockera. La otra era Radio El Sol, para escuchar Ovación, el programa de fútbol. Y también escuchábamos Radio Miraflores. De Radio Doble Nueve no me enteraría sino unos años mas tarde. Mi cuñado puso el cassette en blanco en la casetera y apretó el botón rojo de recorder, y yo comencé a hablar, fueron mis primeras frases en inglés, aprendidas de memoria de un personaje de la tele, Rulito Pinasco (qué buena que estaba Sonia Oquendo) : “ hi everybody….que tal a los patitas de radio moderna, radio papá” mi debut y despedida del mundo de la radio. Pude escuchar ese cassette años después, un niño vivaz hablándole a la radio, ya totalmente convencido de que el aparato estaba para escuchar música, no a los disc jockeys. Inmediatamente aprendí a grabar música de la radio al cassette. Grababa las canciones que me gustaban, ponía el pause para no grabar la propaganda o los comentarios del hablante de turno (invariablemente anodinos, salvo por supuesto, cuando transmitían los partidos, e incluso en esas circunstancias, quién sabe), intercambiaba los cassettes con mi vecino Renzo (de mayores recursos, pero esa es otra historia), llegaban a casa los cassettes de Latin Brothers, de Ruben Blades, U2, Yes, lo que cayera por gracia de mis hermanos mayores.

El rocanrol había que perseguirlo por las distintas estaciones de radio, y así es como llegué a Doble Nueve. Ballroom Blitz o Escalera al Cielo, Barracuda de Heart, ACDC, Dire Straits o Kiss. Todo lo que un niño chico y flacucho ni se imaginaba que podría comprarse en una tienda (claro, y además sin ningún acceso ni noción por conseguir el dinero…hasta que veía lo que tenía mi vecino de mi misma edad…esa para otro día). Luego llegarían los cassettes de Silvio Rodríguez, Facundo Cabral,Atahualpa Yupanqui, Peru Jazz, Sui Generis, La Máquina de Hacer Pajaros, Soda Stereo,Los Secretos, Los Jaivas, Los Kjarkas,Genesis, Peter Gabriel, Violadores, etc. Era mucho más fácil prestarse un cassette y piratearlo que prestarse un vinilo. La radiola sólo la podía tocar mi hermano mayor, que poseía literalmente una montaña de discos que contribuyeron de una manera significativa -aunque pasiva- a mi educación musical rocker, significando que ni siquiera podía poner el disco en el aparato, “porque si no lo rayas, huevón” (y que años después me enteré que se los había cabeceado a nuestro primo Pepe el médico). Un día, en tercero de secundaria, mi amigo Toño El Punki puso en mis manos un cassette que llamó inmediatamente mi atención: dentro de la caja venía una especie de librito que abrí, estaba lleno de letras de canciones escritas a mano, con dibujos y recortes de periódicos con fotos de lo que por esa época más se veía en Lima. La portada del cassette era negra, con un dibujo de un cuchillo gigante clavado en la nuca de un individuo: era la maketa del Primera Dosis de Narcosis!.
Así empezó todo.
Así empezó todo.
Thursday, September 20, 2012
Pequeñas y no tan pequeñas iniciaciones
| Pilatos en su vortex |
Marzo de 1984, en el
comedor de mi casa, vieja casona del distrito de Magdalena del Mar, con una taza de té, mirando
por la vieja televisión blanco y negro a Pilatos- con una pistola en la mano,
prendiéndole fuego a un rehén durante el motín del Sexto. Cinco años más tarde,
recorrería las mazmorras de ese mismo Penal, convertido en la Sexta Comisaria del
Cercado de Lima, y sede de la Dirección Nacional contra el Terrorismo. Sin poder olvidar los comentarios de mis compañeros de colegio sobre la marca de las zapatillas de los grandes choros de nuestra niñez.
![]() |
| imposible distinguir la contaminacion desde aqui |
Cada mañana salía en
medio de la niebla, hacia el colegio. Magdalena en las mañanas está cubierta de
niebla, uno busca sus pensamientos en la niebla, a través de los surcos de la
vereda, en el rocío que cae de los matojos, en el canto de la cuculí o en el
claxon del Volkswagen que pasa cada día a la misma hora, llevando a otro ser
que ya no quiere pensar más. No es el cielo gris el que nos refleja, sino la
resolana de nuestro propio espíritu, el que nos da la sonrisa. Cuando pasa el
tiempo, uno se da cuenta cuanto se puede querer a ese cielo gris. Cuánto se
puede querer a la propia neurosis.
![]() |
| todos mis viajes empezaron con el Tesoro de la Juventud |
Cada casa debe tener
un lugar mágico, una especie de triangulo de las bermudas, un sitio donde
encontrar el botín de un naufragio, o viejas historias que los mayores no
quieren revelar por temor a abrir una puerta que no podrían cerrar jamás: la
puerta del conocimiento, el paisaje del horror. Las alas de Ícaro, o las de
Dédalo, dependiendo de lo que eventualmente decidamos hacer con nuestra vida.
Encontré ese lugar
mágico un verano, cuando tenía 6 o 7 años. Era el cuartito del patio, al fondo
de la vieja casa, donde mi hermano el desterrado pasaba las noches cuando se le
ocurría volver brevemente de sus viajes
espaciales por los intestinos de Lima, la surrealista. Ese cuarto húmedo y
lleno de arañas tenía dos baúles llenos de objetos y libros. Nadie en mi casa
supo nunca explicar de dónde provenían esos baúles. Estaban llenos de libros
parcialmente enmohecidos, testimonio de otros tiempos y lugares que tenían poco
o nada que ver con Magdalena, con lo que me enseñaban en la escuela, con mi
familia ni con mis amigos. Eran mundos nuevos, ideas nuevas, creencias
distintas, otros idiomas, otras costumbres, otra vida. En esa pequeña
habitación llena de cucarachas y arañas gordas leí sobre Benjamín Franklin,
Pompeya, Alicia cayendo por la madriguera del conejo, las diferentes maneras de
describir un pene entrando en una vagina -el cántaro entrando en el pozo-, los
sextantes, el sol naciendo por el mar y ocultándose en las montañas, el ave
Roc, el holandés errante, Prometeo, Vidocq y el Tartarín de Tarascón.
Todas esas historias
llenaban mi cabeza y me hacían divagar por entre los barrios vacios o populosos
de Magdalena, iba convirtiendo a los transeúntes en personajes. Los mil rostros
de la migración y la mezcla de razas de mi ciudad me permitían poner un nombre
literario a casi cada persona que venía contra mi ruta diaria. Era, por tanto,
un niño, un adolescente, muy retraído y ensimismado. Nunca me fue mal en el
colegio, pero tampoco le preste mucha atención a lo que decían. Todo el
conocimiento estaba acartonado, disecado, y era aburrido. Pero si leía los
libros por mí mismo, la percepción cambiaba…
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